Él había desaparecido de la escena.
Todo le daba vueltas.
Poco a poco y con sumo cuidado volteó la cabeza y registró el interior del receptáculo.
Las paredes estaban forradas de azul, de una tela similar al raso, la calidad era opalescente. Se apreciaba gracias a la tenue luz que asomaba por debajo de la cubierta. En ese tramo las paredes eran inclinadas y en ellas estaba colocada la ventana, asegurando lo que se intuía como unas amplias y significativas vistas
Era una especie de buhardilla de dimensiones "gigantinas". Como las columnas que dividían la sala en cuatro partes formando una planta de cruz griega.
En medio de la intersección de las dos líneas de columnas se encontraba Marlen, en una cama redonda abrazada a otra mujer.
Nunca había estado con ninguna mujer. Ni con un hombre.
Es decir, nunca había estado con un hombre y una mujer. Y con una mujer tampoco.
Se sentía bastante confusa.
Solo había ido a pasar unos días a Cádiz para olvidar la escena que se grabó en su retina al entrar por la puerta del número 6 de Denmark Street, en Londres. En su propia casa. En la casa que compartía con su amor, su supuesto amor. Tapps.
De pequeña había pasado veranos enteros por aquellas tierras. Su abuela materna llevaba sangre gaditana. Siempre le había explicado historias fántasticas de aquellos parajes. Del color de sus aguas. De como se funden el Atlántico y el Mediterráneo en un largo y diametral beso eterno.
Pues allí estaba.
Fundida en un sueño holográfico a unos cuantos kilómetros de la que era su residencia habitual.
Dónde estaba él?
Sí?. Dónde estaba el hombre que la hechizó de una manera diabólica la noche anterior.
Podía olerlo entre las sábanas. Su sexo aun estaba húmedo como recuerdo de su presencia.
La noche anterior fue apoteósica. Las secuencias de tórridas imágenes iban y venían por su aún seducida mente.
Fue maravilloso sin duda. Aunque en la vida real le costaría reconocer algo tan bueno por sus prejuicios.
Se acarició así misma recorriendo sus pechos y su vientre con suavidad.
Y ella? Cómo fue eso que dijo? Eran hermanos?
No podía ser. Serían amigos o amantes fantasiosos.
Hermanos...Y si lo fueran?
Qué más daba si lo eran.
Fue uno de los mejores polvos de su vida. Y ella no era parte del incesto. O si?
En qué situación la dejaba a ella?. Qué pieza formaba de aquel sórdido rompecabezas sexual?.
-Buenos días-dijo Martina sonriendo y desperezándose a la vez.
-Buenos días...-respondió Marlen tímidamente escondiendo parte del rostro en la almohada.
Martina la observaba sin prisa. Sin juicios. Solo la observaba. Como haría aquel día con Dodo cuando lo conoció y reconoció en su habitación de niña con Penny. Compartía algo común con él. Era extremadamente sexual e infantil. Algo que la volvía loca.
-Ven aquí.-dijo Martina asiendo a Marlen por la cintura y atrayéndola hacia a ella.
-Quieres que te cuente la historia de esta habitación?-susurró Martina a la turbada y avergonzada Marlen.
-No lo sé.-respondió Marlen encogiéndose.
La noche antes accedió a "la habitación de los misterios" gracias a escuchar la explicación de una historia.
Dónde la llevaría esta vez?. Hasta dónde quería adentrarse realmente?.
-Marlen. Recuerdas que de camino a Palacio te expliqué que dormiríamos en "La habitación Azul" en la que Picasso pintó parte de su obra?.
-Sí, creo que sí.-respondió Marlen.
Martina se acercó más a Marlen y la besó ligeramente en los labios.
Separándole el cabello de la mejilla procedió a narrar lo que se advertía como una maravillosa y fantástica historia.
-Picasso vino como todos a pasar unos días a Cádiz. A olvidar algo.
A enterrar algo o a alguien.
La cuestión es que no salió de aquí en tres meses hasta que consiguió transcribir su dolor en el lienzo.
El Arte pequeña Marlen, nació del dolor y la traición.
Picasso vomitó su dolor en el lienzo tras la perdida de su gran amigo Casagemas.
-Ves ese cuadro de allí?-señaló Martina en dirección este a la nave contigua, a la cruceta o intersección en la que estaban situadas.
-Sí.- Respondió Marlen en un asomo de osada curiosidad.
-Bien.
Es El Mouline de la Galette, en el se refleja la vida decadente y nocturna de Montmartre.
-Ves a las tres figuras femeninas que se sientan a la mesa en primer término?
-Si, las veo.-respondió Marlen algo más relajada.
-Eran amigas de Picasso y Casagemas.
*Cuando los dos amigos viajaron a París para visitar la exposición de la pintura "Últimos Momentos" de Picasso. Se instalaron en un estudio donde pocos días después se les unió Manuel Pallarés, compañero de estudios de Picasso. Los tres pintores se hicieron amigos de tres modelos francesas que posaban habitualmente para los expatriados españoles.
Sus nombres eran:
Laure Gargallo, conocida como Germaine, su hermana Antoinette Fornerod y una amiga de ambas, Louise Lenoir, llamada por sus amigos Odette.
Se acoplaron Casagemas con Germaine, Pallarés con Antoinette y Picasso con Odette.
Odette no hablaba español, ni Picasso francés.
Las tres modelos se instalaron en el estudio con los pintores.
Casagemas se enamoró perdidamente de Germaine y le pidió matrimonio, pero ella ya había estado casada.
Casagemas no era un buen partido, bebía como un cosaco, estaba enganchado a la morfina, tenía un serio problema de impotencia y para colmo de males, físicamente no era atractivo.
Además Germaine mostraba predilección por Picasso.
La negativa de Germaine dejó a Casagemas devastado. En Navidad, Picasso lo llevó con él a Barcelona y luego a Málaga, con la esperanza de que las salerosas andaluzas le hicieran olvidar a Germaine. El plan no funcionó. Casagemas escribía a Germaine a diario, la asediaba sin parar. Picasso pidió dinero a su tío, compró un pasaje y lo embarcó a Barcelona, de donde continuó a Paris.
Como Germaine le repetía siempre que no quería saber nada de él, Casagemas invitó a sus amigos a una cena de despedida en el Hippodrome Café. Estando allí reunidos, se puso en pie como para dar un discurso....
-Sí. Y qué más?-preguntó Marlen cautivada por la historia con la que la estaba deleitando Martina.
Martina la cogió por el cuello y esta vez la besó profundamente hasta dejarla sin aliento.
Se miraron un instante con la respiración contenida. Sus ojos brillaban como dos estrellas fugaces persiguiéndose en la misma órbita.
Martina acomodó a Marlen en la almohada acariciándole el perfil de su figura con los dedos, y reclinada sobre ella prosiguió.
-...Sacó una pistola del bolsillo, apuntó a Germaine y disparó, pero no acertó. Sin embargo como Germaine se tiró al suelo aterrorizada, Casagemas creyó haberla matado, se pegó un tiro en la sien derecha y falleció.
Picasso estaba en Madrid y no asistió ni al entierro en Montmartre, ni al funeral que se celebró en Barcelona.
La cara de Marlen era un poema. Estaba totalmente extasiada con tan rocambolesca historia de amor y odio, ó tal vez era traición?.
Martina disfrutaba de una manera voraz con el espectáculo de expresiones varias que le regalaba Marlen. Digamos que era algo así como el termómetro emocional de sus fantasias y ensoñaciones en ese momento.
-Entonces. Picasso....?-preguntó vacilante Marlen a la espera de algo más de poesía y romance.
-Entonces, Marlen. Casagemas fue ese "mejor amigo" de Picasso cuya trágica muerte supuso el inicio del depresivo periodo azul del artista. El mismo Picasso lo admitió años después.
"Fue pensar en la muerte de Casagemas lo que me hizo empezar a pintar en azul"
La tristeza por la muerte de su amigo, pero sobretodo un sentimiento de cierta culpabilidad, le originaron esta etapa depresiva de su vida que se conoce como época azul.
Picasso estaba con Germaine, Marlen. Cuando terminó con ella ese mismo año inició su famoso periodo azul.
Entre estas paredes Picasso pintó obras tan representativas como "El gran Autorretrato Azul", "La Vida", "Pobres a Orillas del Mar", "El Asceta" y....
"Las dos hermanas".-concluyó Martina mirando con suma ternura a Marlen.
-Te das cuentas Marlen. Qué todo en la vida son tríadas?
Los tres amigos artistas y las tres modelos.
Las tres gracias de Rubens.
Las tres edades de la Mujer de Klimt.
Marlen evocaba de distinta manera la realidad. Sin prosa, definitivamente.
A su mente acudía la escena del trío que formaba Tapps con aquella mujer y aquel hombre travestido de mujer al que no consiguió reconocer. Y por supuesto el trío que formaba con Martina y "Ahrimán" ella misma.
-Marlen. Carla se parecía tanto a ti.-dijo Martina dibujando fijamente en Marlen la esencia de algo incorpóreo con la mirada fugada.
-Quién es Carla?-preguntó Marlen cariñosamente.
-Mi hermana mayor.
Se suicidó al descubrir a mi hermano con Germaine, la mujer que ella amaba.
Marlen enmudeció.
Martina respiró profudamente y se dejó caer sobre la cama mirando por el tragaluz que había en el techo abuhardillado.
-Así que eres de Barcelona.-preguntó Martina sin mirarla.
-Sí...- Mintió Marlen algo dudosa.
-Entonces conocerás Els Quatre Gats.
-Claro...-respondió Marlen no sabiendo que decir.
Por qué?-preguntó Marlen intentado entender las pretensiones de Martina.
- Allí se conocieron Carla y Germaine.
Allí se conocieron Carlos Casagemas y Pablo Picasso.
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