Espero que os guste el blog, y el personaje de Candela y su situación. Superar un cáncer social. El ser mujer y verse desposeída de sus armas. Un canto épico al mundo femenino, al sexo y las fantasías. Desarrollándose en medio de la gestión convulsa de emociones, sentimientos, anhelos y frustración que experimenta en el proceso de superar la enfermedad. Aderezado siempre con grandes dosis de humor y exuberantes descripciones de su trazo más fiel.
viernes, 15 de agosto de 2014
ZURVÁN Y AHRIMÁN.
Abrió la puerta.
Se quedó atónita. Nunca había visto nada igual.
Era infernalmente atractivo. Sus ojos parecían dos llamas de fuego. Tan vivos, tan profundos. Tan salvajemente penetrantes.
Su cabello era oscuro y sus labios eran una devoción constante.
Se acercó, lentamente hacia a él, y le besó.
Fue un beso calmo, lento y sutil. Desprendiéndose poco a poco de él. Abrió lentamente los ojos y le dijo:
Te hemos despertado?.-con una voz aniñada y ligeramente traviesa.
A lo que él respondió:
No, hermanita.
Os estaba esperando.
Ella bajo la mirada y sonrió.
Esta bien-dijo.
Déjanos pasar. Nuestra invitada esta cansada y mojada. De camino a Palacio nos pilló una medio tormenta que nos dejó caladas hasta los huesos.
El peto corto de tela vaquera de Martina colgaba de un tirante, mientras que el otro andaba suelto dejando un pecho al descubierto. Estaba empapada. El agua bruñía el color de su piel bronce como el de una escultura.
Como Marlen, que seguía profundamente turbada por la presencia del "posible hermano de Martina".
Su camisola se le había pegado al cuerpo como una patina de cera. Los pliegues le daban la misma forma que las lágrimas a las velas. Se asemejaba a una virgen vestal. Su cuerpo se definía perfectamente tras el drapeado de lo que ahora parecía una túnica iniciática.
Como Martina, tampoco llevaba sujetador.
La puerta entornada se abatió en su totalidad dando paso al Palacio Varela.
Era realmente hermoso. Sus techos eran regios, monumentales. Estaban enmarcados por una fina cornisa, y bajo ella, el friso estaba decorado con una alternancia de triglifos y metopas con dibujos de grecas formando una cadena. O lo que en ese momento se adivinaba como La Hoja de Mohebius o El Símbolo del Infinito.
Descansaban bajo el arquitrabe liso e impoluto que daba paso al abaco y al equino, típicos del orden dórico.
Tras ellos, como una cascada compacta, se descolgaba como una proyección infinita, un intercolumnio de siete módulos y ocho partes estriadas. En medio de lo que sería el vestíbulo o la antesala de la cámara principal.
Presidía el eje central un arco de triunfo, formando una columnata menor a ambos lados que albergaba entre columna y columna, una hornacina en la que predominaban esculturas de una semejanza increíble respecto a las Cariátides del Templo Griego, Erecteion.
Ante esa visión tan alegórica, Marlen se sintió transportada, como si de su ancestro se tratase. Sus ropas y su impronta clásica le conferían una magnanimidad inusitada en aquel lugar.
Sentía como su energía despertaba y se reflejaba en todas y cada una de aquellas esculturas de mujeres de bustos desnudos. Sentía que en algún lugar de la sala, desde algún ángulo oculto, su espíritu heleno, la vigilaba y la dotaba de un poder misterioso.
Martina cogió su mano, mientras Marlen deambulaba con la mirada la secuencia de imágenes que la rodeaban.
Marlen, este Palacio se hizo en honor al rey Carlos III de España, por los descubrimientos de las ciudades sepultadas por el Vesubio, de Pompeya y Herculano. Algunos de los vestigios que ves aquí, datan del 1748.-dijo Martina, acariciando su mano.
Y proceden de allí?. Es decir. Son restos de las antiguas ciudades?-preguntó Marlen asombrada.
Así es, Marlen.-respondió Martina.
Ves el Arco de Triunfo?-dijo él hermano de Martina.
Sí.-respondió Marlen cautivada por la situación.
Tras él, se abre una puerta hacía La Villa de los Misterios.
La mirada del hermano de Martina se fue transformando en un cortejo de intenciones bien orquestadas ante la cual, Marlen, estaba totalmente obnubilada y magnetizada.
Quieres saber lo que hay?-preguntó Martina a Marlen. Dirigiéndose a ella, cogiéndola por las dos manos.
Marlen miró a Martina que seguía con un pecho al descubierto, y ladeando la cabeza, miró a su hermano que estaba apoyado sobre una de las columnas que daban la vuelta a la sala.
Qué hay?-pregunto Marlen taciturna.
Te refieres a las formas? A lo que puedes ver?-pregunto el hermano.
Ó a lo que te puedes encontrar...?-repuso sonriendo creando la maliciosa y venenosa duda.
Marlen miró a Martina, mientras ésta mantenía una de sus manos cogida, y la otra acaricia ascendentemente uno de sus brazos.
Martina...-dijo Marlen relajándola con el tono cálido de su voz y su caricia.
No temas...No hay nada de que asustarse ahí detrás.
Ahí detrás hay unos bellos salones dedicados a las actividades sociales, así como también a actividades de ocio de la época.-prosiguió Martina mientras pasaba su mano por la parte trasera del cuello de Marlen.
Así es-repuso el hermano.
En el se recrean las escenas de iniciación a "Los Misterios de Dioniso" y sus cultos.-dijo cogiéndola por la mano.
Ante ella, se abría el Misterio de Eleusis, de Baco. Del mundo dionisíaco.
Orquestado por Martina, que le acariciaba el rostro con el dorso de su mano, mientras su hermano la miraba fijamente dibujándole con el dedo índice, círculos en la palma de la mano.
Cómo te llamas?-le preguntó Marlen al hermano de Martina.
Ahrimán-respondió.
Martina lo miró, y sin dejar de acariciar a Marlen, se acercó a él y comenzó a besarle de manera impetuosa.
Él no dejaba de mirar a Marlen que atrapada por la caricia de Martina, sentía como Ahrimán la recorría a través de su hermana.
Y yo, Zurván.-dijo Martina cogiendo por la cintura a Marlen, acercándola a su hermano.
Pero...?...Esos nombres?.-preguntó Marlen en un hálito de contención en medio del preludio del éxtasis.
Esos nombres son los de las dos polaridades, la luz y las tinieblas.-respondió Ahrimán acariaciando el pecho de Zurván-Martina, y acariciando junto con ella a Marlen.
Marlen solo veía cariátides, desnudas como Martina o Zurván. Solo podía ver la mirada incendiada de Ahrimán. Intentaba desasirse de la situación buscando un cabo de cordura.
En ese momento, alcanzó a ver un fresco en el frontón situado sobre el Arco de Triunfo.
Era una escena mitológica que no adivinaba a transcribir.
Quiénes son?-preguntó.
Erebo, Nicte y Urano.-respondió Martina metiendo su mano por debajo de la túnica-camisola de Marlen. Mientras Ahrimán detrás de su hermana, sujetaba los pechos de esta a la vez que iba besándole el cuello.
Erebo, las Tinieblas.
Nicte, la Noche y el Caos.
Y Urano, el Cielo.-sentenció Ahrimán desabrochando el otro tirante del peto de su hermana. Y dejando el torso de esta totalmente desnudo.
Y quién soy yo?-preguntó Marlen entregada a las caricias de Martina-Zurván.
Yo soy Nicte-respondió Martina acariciando el pecho de Marlen y comprimiéndolo contra el suyo.
Te traje en la noche, en medio del caos. Estabas perdida y se despertó la tormenta.
Yo soy Erebo-siguió Ahrimán mientras desnudaba a Marlen desde detrás de su hermana, facilitando que los pechos de ambas se rozaran desnudos.
Soy las tinieblas.
Las Tinieblas y la Noche en la la mitología griega...dieron a luz....
A Urano, querida Marlen-dijo Ahrimán dejando caer por completo el peto de su hermana y descubriendo su desnudez.
Tú eres Urano.
Tú eres el Cielo. La creación.-concluyó Ahrimán cogiendo la cabeza de ambas con sendas manos e invitándolas a un beso supervisado y bouyeaur.
Marlen no pudo más y se entregó a Martina, ó a Zurván, ó a Nicte.
Ya no sabía, no comprendía. Solo sentía el deseo infernal de entregarse a la locura galopante y caliente que atravesaban sus sentidos.
Ahrimán o Erebo se dirigió hacia a la puerta situada bajo el Arco de Triunfo presidido por la imagen mitológica de la triada que formaban. Y entornándola hacia adentro. Dió paso a una tenue sala de la cual se desprendían olores cálidos de almizcle y azahar. Desde el cual se divisaba un ente vaporoso, incorpóreo, que no ofrecía desde afuera una imagen o idea del receptáculo.
Era todo tan sugerente como una nube pasajera en mitad de la noche empañando a la luna.
Ante la puerta y observando la escena que componían Nicte y Urano. Se deshizo de su ropa en una sincronía de pasos lentos. Deleitándose con tan sugerente y sensual escena.
Y una vez desnudo asiendo a cada una de ellas por la cintura, suavemente las beso a ambas. Las acarició mientras las invitaba sin palabras a arrodillarse ante él.
Lentamente, Marlen y Martina se encontraron frente a la polla de Erebo-Ahrimán. Esa polla que se ofrecía como un cetro sagrado que las iba a colmar de bendiciones, iniciándolas en el mundo de la carne y el espíritu.
Marlen se acordó de la razón por la que estaba en Puerto de Santa María....
Dos noche antes, sorprendió al que hasta ahora había sido su prometido, con el que se iba a casar en dos meses, en la cama con dos mujeres.
La venganza le pareció, deliciosamente justa.
El destino repitió la jugada para que Marlen pudiera perdonar y ser perdonada.
Y esto iba de camino a ser una bendición.
Con la polla entre sus manos, Ahrimán, las miró y dijo:
El espíritu es de Dios pero el cuerpo del hombre es del Demonio.
La puerta se abrió por completo....y el mito dió paso a la realidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario