viernes, 22 de agosto de 2014

EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO.

Llegó acompañada de Martín y Frank a la Clínica Grassi.

-Candela de Ávila?.-preguntó una de las enfermeras.

-Sí, yo misma.-respondió Candela levantándose con gesto sereno aunque algo taciturno.
Miró a Frank y le sonrió:

-Todo irá bien. Estoy segura.
-Claro que sí, cariño-respondió Frank intentando darle un torpe beso apresurado.
Candela quería entrar sola.

Una vez dentro la hicieron tumbarse en la camilla. Ella esperaba los resultados de una prueba de alto screening pero estaba tranquila porque la tarde anterior había ido a su ginecólogo, el cual por tercera vez le dijo que todo era normal.
Es más, aseveró:

-Estoy seguro en un 99,9% de que esto no será nada.

Nada podía ir mal.
Pero. ¿Por qué la habían hecho tumbarse? Bueno, querían asegurarse. Ya se sabe. Los médicos son un tanto histriónicos en el momento de dar resultados.

La puerta se abrió y entró la especialista en ecografía 3D.

Hola, buenas tardes Candela.-dijo la Sra. que entendía el ecógrafo.

Buenas tardes.-respondió Candela algo seca ante la llegada de la especialista en vez de la llegada de la Dra. Grassi.

La Dra. Grassi me ha pedido que te repita la prueba para asegurarse de que todo esté bien.-dijo la Sra. Ecografista.

Candela sonrío y pensó que aunque no le gustase estar allí ni un segundo más, valía la pena asegurarse con tal de no volver.

Es tu hijo?-preguntó la Sra. del Ecógrafo.
No, no es mi hijo. Es hijo de mi pareja.-Candela sintió algo de compasión por parte de la Sra. del Ecógrafo.

Respiro hondo y volvió a tranquilizarse.
Si hubiera algo raro, la Dra. Grassi se lo hubiese dicho de inmediato.
La Sra. Del Ecógrafo no hablaba. Solo miraba la pantalla en la que se divisaba lo que era "un fibroadenoma que había crecido en el último año".

En ese momento entró la Dra. Grassi. Saludó a Candela de pasada y fue derecha a obsevar la imagen.
Las dos miraban de frente a la pantalla mientras Candela miraba la pared esperando respuestas.
Sin mediar palabra la Dra. Grassi cogió el ecógrafo y lo hundió con fuerza en la axila de Candela.
No dijo nada pero le dolió. ¿Qué esperaba encontrar la Dra. Grassi con tanta insistencia? ¿Petróleo?

Volvió a respirar otra vez profundamente y las miró de soslayo.
Ninguna de las dos se movían. Solo observaban en silencio la imagen mientras seguían moviendo el ecógrafo sobre el pecho de Candela.

¿Dra. Grassi cuando me va a dar los resultados de la prueba inmunohistoquímica?.-abordó Candela directamente.

La Dra. Grassi no contesto.

Candela volvío a preguntar.

-Dra. Grassi qué dice la prueba del fibroadenoma. Por qué es un fibroadenoma, no?

El silencio seguía reinando en el cubículo.

Candela con un tono firme y con cierto enfado ante la negativa a responder, preguntó:

-Es cáncer?.-su pregunta fue hiriente hasta el punto de hacer que la Dra. Grassi dudase de su respuesta.

-Digamos que en el fondo del fibroma hay unas células que no parecen buenas.

Candela se semiincorporó y dirigiéndose directamente a la Dra. Grassi volvió a repetir con toda la firmeza esta vez sin preguntar.

Es cáncer.

-Sí.-dijo la Dra. Grassi.

En ese momento Candela se volvió a tumbar dejándose caer levemente y sintió como su cabeza en décimas de segundos se comprimió fuertemente como un Cubo de Rubik. Las secuencias se daban al unísono y formaban el puzzle más preciso, sintético y analítico que jamás había concebido.

 La contención emocional, el miedo, el frío, el dolor. La muerte de su madre, sus apenas 36 años recién cumplidos, la incredulidad de la situación, el entender que en el fondo lo sabía,  el veredicto que sentenciaba definitivamente todo lo que quería de la vida y nunca había osado o gozado a vislumbrar. El ver como la vida se le escapa de las manos y era ahora o nunca. . 
Ella había padecido ansiedad desde la adolescencia pero en ese momento la ansiedad desapareció y fue sustituida por una alimaña que la empezó a asediar desde el minuto cero y a la que no estaba dispuesta a ceder ni un centímetro más de su vida. No había tiempo para nada más que para la reacción. El peso de toda la humanidad caía sobre ella pero era valiente y estaba decidida a tomar el mando de la situación.

Era su vida. No recibía ordenes de nadie. Ni dejaba que nadie remará en su barco. Ella era el capitán de su destino.
La Dra. Grassi hablaba pero Candela no la escuchaba.
La Sra. Del Ecógrafo la miraba sin hablar mientras la Dra. Grassi parloteaba o eso le parecía a Candela que las miraba sin ningún tipo de consistencia. Como si no fuese con ella la cosa. Ella decidía cuando era su momento.

Parpadeo ante la perplejidad de la situación y preguntó:

Tengo posibilidades de vivir?-espetó tajante y concisa.

La Dra. Grassi calló de golpe de su ataque de verborrea y asintió en repetidas ocasiones con la cabeza sin poder pronunciar una palabra.

Candela la miró fijamente para detectar cualquier incoherencia o falso movimiento.
Se miraron las dos como en un duelo de titanes en el que hay que sujetar el mástil para que la nave no se hunda en medio de una tempestad.

Tienes todas las posibilidades.-respondío la Dra. Grassi con fuerza.

Perfecto.-respondió Candela dando un brinco de la camilla e incorporándose.

Quiero una carta de navegación perfecta para saber que tengo que hacer a partir de ahora. Ya!.-dijo Candela con actitud fuerte y poderosa.

La Dra. Grassi la felicitó por su talante.

-Te curarás, Candela. Esa es la actitud. Estás al mando. Me siento orgullosa por tu aplomo.-dijo la Dra. Grassi con un brillo en los ojos hasta ahora ausente.

Candela estaba acostumbrada a ese tipo de elogios aunque ahora no fuese lo que más le hubiese gustado escuchar. Siempre se había comportado con determinación y coraje ante las situaciones más difíciles con las que le había tocado lidiar. Como fue la enfermedad y muerte de su madre.

Entre las dos trazaron una rutina de pruebas de imagen para descartar cáncer contralateral o lo que viene siendo cáncer en el otro pecho, y otras pruebas para asegurarse de que no hubiese metástasis. También había que pedir una segunda analítica de inmunohistoquímica para ver la diferenciación-indiferenciación del tumor, si era hormonodependiente o no, y si era Her2.
Protocolos que le sonaban a chino mandarín pero con los que sin duda alguna se familiarizó en poco tiempo.

Bien. Y quién me va a operar?-preguntó Candela.

Pero Candela. Date tiempo. Tómate este fin de semana y el lunes comenzamos con todo.-respondió la Dra. Grassi intentando frenar un poco a Candela.

Era jueves. Las 20.00 de la tarde.

No. Ahora mismo voy a pedir cita para la resonancia magnética a la Clínica Alemán y mañana me haces el Tac. El lunes pediré hora con el cirujano. Cuál?-dijo Candela expectante.

La Dra. Grassi no salía de su asombro.

De acuerdo. El Dr. Santos León. El mejor cirujano en neo de mama de la provincia. Ahora mismo le llamo para que te dé cita el lunes.-respondió la Dra. Grassi anotando todo lo que habían hablado entre las dos.

Candela, quieres que se lo diga yo a tu pareja?-pregunto la Dra. Grassi.

De eso ni hablar. Se lo digo yo.-respondió Candela con gran firmeza.

En ese momento a la Dra. Grassi se le saltaron las lágrimas.
Candela era muy joven para lidiar esa batalla pero era tan fuerte y tan vital que sabía que saldría airosa de ella.

Se despidió con un abrazo y diciéndole:

-No solo ahora. Siempre que me necesites estaré aquí. Siempre-dijo la Dra. Grassi.
-Lo sé.-respondió Candela olvidándose por momentos de todo lo que había sucedido en el cubículo y respirando libremente.
Solo quería salir de alli.

Fuera estaba Frank con Martín que jugaba con sus cochecitos.

Qué tal ha ido, cariño?-preguntó Frank sonriente e impaciente a la vez.

Bien. Bien, muy bien. Está todo bien.-respondió Candela.

Frank dibujó una sonrisa adornada de calma y ternura.

No es un fibroadenoma es cáncer. Pero lo han cogido a tiempo.-espetó sin reparos.

El semblante de Frank se transformó en décimas de segundos.
Era una ostia a traición o era un jarro de agua fría que le caía de frente.

Candela sonrió intentado infundir seguridad y dijo:

-Todo irá bien. Lo se.-estaba muerta de miedo pero no consentiría que nadie la compadeciera.


Los resultados llegaban un 21 del 12 de 2012.
Una etapa se cerraba sin duda para dar paso a algo más....

A la iluminación.






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