Espero que os guste el blog, y el personaje de Candela y su situación. Superar un cáncer social. El ser mujer y verse desposeída de sus armas. Un canto épico al mundo femenino, al sexo y las fantasías. Desarrollándose en medio de la gestión convulsa de emociones, sentimientos, anhelos y frustración que experimenta en el proceso de superar la enfermedad. Aderezado siempre con grandes dosis de humor y exuberantes descripciones de su trazo más fiel.
miércoles, 13 de agosto de 2014
CARLOTTA, LA DE LAS PIERNAS LARGAS.
Tienes la mejor piel de toda Gracia.-susurra Mauro.
No, de todo l´Eixample...
No...de Montjuïc.- termina diciéndole al oído a Carlotta mientras la apresa en un abrazo fornido. Dulcemente, desde atrás.
Están en la habitación nº 237 del BCN Diagonal.
Las vistas son amplías y diáfanas. La luz inunda la habitación como si se tratase de un cuadro de Sorolla.
Los cuerpos de ambos, se visten de la misma manera que los cuerpos tornasolados de los Chicos en la Playa, del conocido pintor valenciano del s.XIX.
La lozanía de la escena y el blancor de las sábanas recuerda los encalados sureños a la hora de la siesta.
No tienen puesto el aire acondicionado. En su lugar, la tenue brisa a la hora punta de comer en plena Diagonal de Barcelona, penetra por el ventanal. Cargado de bocinas y estruendos propios del nervio que atraviesa toda la ciudad.
El mismo nervio que atraviesa a Carlotta. El nervio que recorre su mente, su boca entreabierta con la respiración entrecortada. Pasando por su pecho, y aposentándose en la boca del estómago como una válvula que comprime el aire.
Suspira....
Carlotta...-dice Mauro jugando con los rizos de la cabellera azabache de Carlotta.
Quiero verte otra vez...-esta vez la besa en el lóbulo de la oreja, susurrándole.
Tu olor, tu tacto, me vuelve loco. No puedo esperar tanto a verte....-la presión del cuerpo de Mauro contra Carlotta, se hacer mayor. Coloca una pierna por encima de su cadera, aprisionándola.
Carlotta no reacciona. Esta ensimismada con la llamada de la Clínica de Imagen de las Dras. Grassi.
La Dra. Antonella Grassi, le indicó el día que fue a su revisión rutinaria, una core biopsia de mama. Cuando únicamente iba a revisarse de un fibroadenoma.
Algo le pareció extraño, y ese mismo día le realizó una mamografía. Pero nada era definitivo hasta tener el resultado de la biopsia.
Qué podía estar sucediendo? No podía pasar nada. Un fibroadenoma no se convierte en nada malo. Pensaba Carlotta, mientras Mauro ya la había casi girado, asiéndola contra si.
Carlotta!- espetó Mauro.
Qué demonios te pasa?
Estás totalmente ausente, querida.
Dije algo que te haya podido molestar?-le preguntó Mauro ladeando la cabeza y observándola vagamente.
En ese momento la mirada de ambos, estaba alineada al unísono. Frente a frente. Como quizás nunca habían estado.
Mauro y Carlotta no solían ser tan directos en sus encuentros íntimos.
Eran periféricos. Asépticos. Sensuales y esquivos...Dulcemente esquivos.
Eran amantes.
Carlotta, acarició la nariz de Mauro con la suya, y le susurró:
Todo está bien, querido.
Solo que estoy algo cansada...
Hoy ha sido un día muy denso en el despacho, y esta tarde tengo a un cliente que ha exportado una gran cuenta.
Pero Carlotta?...musitó Mauro acariándole los glúteos.
Aquí solo tienes una gran cuenta abierta...Y no soy un cliente exigente, solo quiero un traspaso de fondos...-la sonrisa de Mauro se volvió brillante como el borde de un estanque en primavera.
Tenía una sonrisa de lo más seductora. Enmarcada en unos labios carnosos y bien definidos. De un tono rojizo. Como los fresones recién lavados y listos para morder.
Era realmente voluptuoso. Todo él.
Desde sus labios hasta sus facciones. Perfectamente marcadas.
Era "italianizante" como hubiera dicho Candela.
Su cuerpo era fuerte, corpulento. Más apolíneo que robusto.
Su cabello era negro. Negro intenso, como él.
Sus suaves rizos recorrían su fuerte y varonil mandíbula.
Esa que volvió loca a Carlotta el mismo día que entro en el Despacho de abogados en el que trabaja para su padre.
El despacho de Abogados Bassari-Lex. Del que formará parte de la plana mayor, cuando se casen, su prometido, Alejandro. Dentro de dos meses.
Carlotta se zafó de él cariñosamente, y le regaló un tierna y larga mirada, mientras giraba sobre si misma y se sentaba sobre la cama. Desnuda, de espaldas, para comenzar a colocarse la ropa interior.
En serio. Te vas?...-le preguntó Mauro, con la cabeza apoyada sobre su mano, mientras se acariciaba la entrepierna ligeramente.
Sí, Mauro.-respondía Carlotta con un tono ligeramente indiferente.
Adoptando ya la postura mental de cambio de escena. Desapareciendo de la fantasía mantenida minutos antes con su amante.
He quedado para tomar café con Alex, antes de entrar al buffet.-prosiguió Carlotta incorporándose ya, semi-vestida de cintura para arriba.
Siempre se vestía así. Dejando al descubierto, únicamente, sus preciosas e interminables piernas.
Sabía que trastornaba a Mauro de esa manera.
Mauro la miró embelesado, y acariciando el recorrido de la cama con toda la longitud de su cuerpo, como harían los Chicos en la Playa de Sorolla. Llegó hasta Carlotta para reptar por su piernas y depositar un beso profundo y húmedo en su entrepierna.
De acuerdo, Carlotta....-dijo mientras inspiraba del sexo de la hija del Sr. Bassari. Mientras iba reclinándose hacia atrás, sonriendo erguido, de rodillas sobre la cama. Y expirando lentamente....
...La de las piernas largas.
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