lunes, 11 de agosto de 2014

LA ESCALERA DE CARACOL.

El diafragma, la contención emocional.

El tubo de escape del llanto. Del miedo. Del dolor. Del último aliento. Se quedaba en mi, atento a no expirar, viendo lo inimaginable. La fantasía macabra de verte marchar...

La escalera de caracol proyectaba el desfiladero de la locura, de la inhumana posibilidad de respirar con la esperpéntica imagen de tu figura girando, una y otra vez, alrededor de los recovecos de mi memoria. Atónita. Impávida. Inerte.
Anclada al presente, a mi situación...a mi única posibilidad.
Vivir.

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