martes, 12 de agosto de 2014

TENGO QUE SALIR DE AQUÍ

Se me caen los ojos. Son las 3.45 a.m, y estoy tristemente protegida en el sofa. Sin animo para levantarme y apagar la puta televisión.
Necesito sacar fuerzas de flaqueza para dar el único paso, el gran paso. El que me llevará a mi solitaria cama...
Ufff...Me cuesta, se me hace un nudo en la boca del estómago. Llanto inminente?
Por qué tengo que sentirme así?
No estoy sola!...No estoy sola...mi cabeza se hunde entre mis rodillas. Es demasiado por hoy.
Demasiado machaque. Demasiada dosis de victimismo.
Me voy a levantar!

Bajaré el volumen de la tele. E iré desfilando hacia el baño.
Poco a poco iré apagando el brote sicótico ante meridiam. El mismo brote sicótico de todas las noches...
Encontrarme con la idea de que todo es una puta mierda. Sin sentido.

Pero primero escucharé a esas mujeres que echan el tarot con la voz en off.
Me gusta ver como hablan a la nada.
Fíjate en sus miradas. Están ausentes, ávidas de consuelo. De noches eternas como las mías.
Mienten de corazón. Son consejeras del vacío.
Son las mejores comerciales que he visto jamás. Yo he sido comercial. Me interesa la comunicación no verbal.
Me interesa el mundo oculto, el mundo sensible tras los gestos. Tras las palabras no pronunciadas, omitidas a sabiendas de lo que suponen. Lenguaje real. Abismo de la intercomunicación.
Ensimismamiento con el orate de la consciencia.
Tras la laxitud del sueño, el que se va apoderando de mi por momento. Las sacerdotisas del ante merdiam.
Esas encantadoras de serpientes sin veneno. Sin el suficiente veneno como para sentirse vivas.
Encuentran la solución a los problemas ajenos.
Qué hijas de puta más auténticas. Qué par de cojones tienen.
Se tiran al ruedo sin tiritas.
Pero detectan la miseria humana como nadie. Y saben manejar el arte del consuelo. De la conmiseracíón.

Me doy cuenta cuando mienten. Las entiendo, me comunico con sus silencios. Con mis silencios.
Por qué me miento?
Por qué la misma liturgia cada noche?
Para qué llegar hasta aquí?
Es necesario?...

Ahora si. Levanto el chiringuito, y me voy.
No puedo irme sin poner bien el sofa, y los cojines.
 Se me hará tarde otra vez. Más tarde aún si cabe.
Pero no puedo dejar esto hecho una mierda, o mañana me sentiré peor.
Por qué? Por qué?....Quiero ser normal. No preocuparme por los jodidos cojines colocados metódicamente.
Por qué? Qué me obliga a escenificar cada rincón de mi existencia?
Mantener un orden estúpido en el que impere la obsesión y la compulsión por decreto de la locura que supone mantenerse cuerdo cuando la vida no te importa en absoluto?

Mi madre siempre me decía:

Tu casa es tu reflejo. Si reina el orden, siempre encontrarás paz.
Pero mi casa es un puto piso piloto, y no reina la paz. Reina el Maniqueismo.
Zurván y Ahrimán, la luz y las tinieblas. La bipolaridad del alma encerrada en el cuerpo.

Necesito salir de aquí.

Irme de este piso. De esta ciudad.
Ya no puedo más.

Al final me descubrirán y me acabarán echando. Y no tengo ni para salir con una mano delante y otra detrás.


Ayúdame Dios mio. 

Ayúdame a descansar.
Mamá, mamá....dónde estás?
Ven. No puedo más. Ayúdame.
Me estoy volviendo loca...

No puedo parar de llorar. Este es el momento en el que más me odio. Me lastimo, me hundo para no volver...Puedo llorar toda la noche, colgada de un hilo de locura.

Puedo arrancarme el alma a mechones con tal de sentir más dolor.

El llanto me ahoga y me alimenta. El dolor me consuela.

Me adormece. Me acuna....

Mañana no querré abrir los ojos...Mañana sentiré que me paralizo otra vez.

No conseguiré salir de la cama en horas....
La mirada fija en el techo. 
Dónde está la salida?
Mamá...abrázame. 
Me entrego al vacío....me rindo al sueño y al delirio.
Mañana hará tres meses que no pago el piso...y tendré que volver al ruedo de la improvisación arduamente premeditada y a encontrar rápidamente la salida a una conversación plagada de excusas y embistes. Todo para seguir rezagada del mundo. Como un habitante de tercera categoría.

Joder, no puedo dormir...tengo ansiedad.

Está bien. Me haré una paja.
Ahora tendré que tirar de fantasias sexuales pasadas de rosca para ponerme cachonda cuando estoy hecha una puta mierda.
Menudo valium mal gestionado. Placer y dolor.
Bueno, quizás mantenga una relación onanista con tintes masocas.
Quizás esta paja mía, me coloque y me derrote de una vez por todas.

Lo veo...Sí, veo como todos están a mi alrededor. Regalándome el preludio de lo que será un orgasmo increíble y ahogado.

Me la pelan todos, solo quiero correrme. Es un sprint hacia el decadente sueño. Un sprint en el que cada vez soy más poderosa.
Siento. Me crezco. Derroto a la preocupación. A la pena. 
Mi cuerpo se retuerce. No piensa. No respiro. 
Me concentro en lo único que me impide volverme loca.

Sí, me corro. 

Me corro....me corro...
(........................................)
La gratitud me invade. La recompensa a mi esfuerzo se dibuja como un chute de oxitocina bien administrada.
El caballo de la madrugada se metió por mis venas para velar mis odas oníricas.

Gracias Dios mio por el regalo más potente que me diste.

Desconectar del mundo de mi mano.
Amén.


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