viernes, 15 de agosto de 2014

ZURVÁN Y AHRIMÁN.



Abrió la puerta.


Se quedó atónita. Nunca había visto nada igual.
Era infernalmente atractivo. Sus ojos parecían dos llamas de fuego. Tan vivos, tan profundos. Tan salvajemente penetrantes.
Su cabello era oscuro y sus labios eran una devoción constante.

Se acercó, lentamente hacia a él, y le besó.
Fue un beso calmo, lento y sutil. Desprendiéndose poco a poco de él. Abrió lentamente los ojos y le dijo:

Te hemos despertado?.-con una voz aniñada y ligeramente traviesa.

A lo que él respondió:

No, hermanita.
Os estaba esperando.

Ella bajo la mirada y sonrió.

Esta bien-dijo.
Déjanos pasar. Nuestra invitada esta cansada y mojada. De camino a Palacio nos pilló una medio tormenta que nos dejó caladas hasta los huesos.

El peto corto de tela vaquera de Martina colgaba de un tirante, mientras que el otro andaba suelto dejando un pecho al descubierto. Estaba empapada. El agua bruñía el color de su piel bronce como  el de una escultura.

Como Marlen, que seguía profundamente turbada por la presencia del "posible hermano de Martina".
Su camisola se le había pegado al cuerpo como una patina de cera. Los pliegues le daban la misma forma que las lágrimas a las velas. Se asemejaba a una virgen vestal. Su cuerpo se definía perfectamente tras el drapeado de lo que ahora parecía una túnica iniciática.
Como Martina, tampoco llevaba sujetador.

La puerta entornada se abatió en su totalidad dando paso al Palacio Varela.
Era realmente hermoso. Sus techos eran regios, monumentales.  Estaban enmarcados por una fina cornisa, y bajo ella, el friso estaba decorado con una alternancia de triglifos y metopas con dibujos de grecas formando una cadena. O lo que en ese momento se adivinaba como La Hoja de Mohebius o El Símbolo del Infinito.

Descansaban bajo el arquitrabe liso e impoluto que daba paso al abaco y al equino, típicos del orden dórico.
Tras ellos, como una cascada compacta, se descolgaba como una proyección infinita, un intercolumnio de siete módulos y ocho partes estriadas. En medio de lo que sería el vestíbulo o la antesala de la cámara principal.

Presidía el eje central un arco de triunfo, formando una columnata menor a ambos lados que albergaba entre columna y columna, una hornacina en la que predominaban esculturas de una semejanza increíble respecto a  las Cariátides del Templo Griego, Erecteion.

Ante esa visión tan alegórica, Marlen se sintió transportada, como si de su ancestro se tratase. Sus ropas y su impronta clásica le conferían una magnanimidad inusitada en aquel lugar.
Sentía como su energía despertaba y se reflejaba en todas y cada una de aquellas esculturas de mujeres de bustos desnudos. Sentía que en algún lugar de la sala, desde algún ángulo oculto, su espíritu heleno, la vigilaba y la dotaba de un poder misterioso.

Martina cogió su mano, mientras Marlen deambulaba con la mirada la secuencia de imágenes que la rodeaban.

Marlen, este Palacio se hizo en honor al rey Carlos III de España, por los descubrimientos de las ciudades sepultadas por el Vesubio, de Pompeya y Herculano. Algunos de los vestigios que ves aquí, datan del 1748.-dijo Martina, acariciando su mano.

Y proceden de allí?. Es decir. Son restos de las antiguas ciudades?-preguntó Marlen asombrada.

Así es, Marlen.-respondió Martina.

Ves el Arco de Triunfo?-dijo él hermano de Martina.

Sí.-respondió Marlen cautivada por la situación.

Tras él, se abre una puerta hacía La Villa de los Misterios.

La mirada del hermano de Martina se fue transformando en un cortejo de intenciones bien orquestadas ante la cual, Marlen, estaba totalmente obnubilada y magnetizada.

Quieres saber lo que hay?-preguntó Martina a Marlen. Dirigiéndose a ella, cogiéndola por las dos manos.

Marlen miró a Martina que seguía con un pecho al descubierto, y ladeando la cabeza, miró a su hermano que estaba apoyado sobre una de las columnas que daban la vuelta a la sala.

Qué hay?-pregunto Marlen taciturna.

Te refieres a las formas? A lo que puedes ver?-pregunto el hermano.
Ó a lo que te puedes encontrar...?-repuso sonriendo creando la maliciosa y venenosa duda.

Marlen miró a Martina, mientras ésta mantenía una de sus manos cogida, y la otra acaricia ascendentemente uno de sus brazos.

Martina...-dijo Marlen relajándola con el tono cálido de su voz y su caricia.
No temas...No hay nada de que asustarse ahí detrás.

Ahí detrás hay unos bellos salones dedicados a las actividades sociales, así como también a actividades de ocio de la época.-prosiguió Martina mientras pasaba su mano por la parte trasera del cuello de Marlen.

Así es-repuso el hermano.
En el se recrean las escenas de iniciación a "Los Misterios de Dioniso" y sus cultos.-dijo cogiéndola por la mano.

Ante ella, se abría el Misterio de Eleusis, de Baco. Del mundo dionisíaco.
Orquestado por Martina, que le acariciaba el rostro con el dorso de su mano, mientras su hermano la miraba fijamente dibujándole con el dedo índice, círculos en la palma de la mano.

Cómo te llamas?-le preguntó Marlen al hermano de Martina.

Ahrimán-respondió.

Martina lo miró, y sin dejar de acariciar a Marlen, se acercó a él y comenzó a besarle de manera impetuosa.
Él no dejaba de mirar a Marlen que atrapada por la caricia de Martina, sentía como Ahrimán la recorría a través de su hermana.

Y yo, Zurván.-dijo Martina cogiendo por la cintura a Marlen, acercándola a su hermano.

Pero...?...Esos nombres?.-preguntó Marlen en un hálito de contención en medio del preludio del éxtasis.

Esos nombres son los de las dos polaridades, la luz y las tinieblas.-respondió Ahrimán acariaciando el pecho de Zurván-Martina, y acariciando junto con ella a Marlen.

Marlen solo veía cariátides, desnudas como Martina o Zurván. Solo podía ver la mirada incendiada de Ahrimán. Intentaba desasirse de la situación buscando un cabo de cordura.
En ese momento, alcanzó a ver un fresco en el frontón situado sobre el Arco de Triunfo.

Era una escena mitológica que no adivinaba a transcribir.

Quiénes son?-preguntó.

Erebo, Nicte y Urano.-respondió Martina  metiendo su mano por debajo de la túnica-camisola de Marlen. Mientras Ahrimán detrás de su hermana, sujetaba los pechos de esta a la vez que iba besándole el cuello.

Erebo, las Tinieblas.
Nicte, la Noche y el Caos.
Y Urano, el Cielo.-sentenció Ahrimán desabrochando el otro tirante del peto de su hermana. Y dejando el torso de esta totalmente desnudo.

Y quién soy yo?-preguntó Marlen entregada a las caricias de Martina-Zurván.

Yo soy Nicte-respondió Martina acariciando el pecho de Marlen y comprimiéndolo contra el suyo.
Te traje en la noche, en medio del caos. Estabas perdida y se despertó la tormenta.

Yo soy Erebo-siguió Ahrimán mientras desnudaba a Marlen desde detrás de su hermana, facilitando que los pechos de ambas se rozaran desnudos.
Soy las tinieblas.
Las Tinieblas y la Noche en la la mitología griega...dieron a  luz....
A Urano, querida Marlen-dijo Ahrimán dejando caer por completo el peto de su hermana y descubriendo su desnudez.

Tú eres Urano.
Tú eres el Cielo. La creación.-concluyó Ahrimán cogiendo la cabeza de ambas con sendas manos e  invitándolas a un beso supervisado y bouyeaur.

Marlen no pudo más y se entregó a Martina, ó a Zurván, ó a Nicte.
Ya no sabía, no comprendía. Solo sentía el deseo infernal de entregarse a la locura galopante y caliente que atravesaban sus sentidos.

Ahrimán o Erebo se dirigió hacia a la puerta situada bajo el Arco de Triunfo presidido por la imagen mitológica de la triada que formaban. Y entornándola hacia adentro. Dió paso a una tenue sala de la cual se desprendían olores cálidos de almizcle y azahar. Desde el cual se divisaba un ente vaporoso, incorpóreo, que no ofrecía desde afuera una imagen o idea del receptáculo.

Era todo tan sugerente como una nube pasajera en mitad de la noche empañando a la luna.
Ante la puerta y observando la escena que componían Nicte y Urano. Se deshizo de su ropa en una sincronía de pasos lentos. Deleitándose con tan sugerente y sensual escena.
Y una vez desnudo asiendo a cada una de ellas por la cintura, suavemente las beso a ambas. Las acarició mientras las invitaba sin palabras a arrodillarse ante él.

Lentamente, Marlen y Martina se encontraron frente a la polla de Erebo-Ahrimán. Esa polla que se ofrecía como un cetro sagrado que las iba a colmar de bendiciones, iniciándolas en el mundo de la carne y el espíritu.

Marlen se acordó de la razón por la que estaba en Puerto de Santa María....

Dos noche antes, sorprendió al que hasta ahora había sido su prometido, con el que se iba a casar en dos meses, en la cama con dos mujeres.
La venganza le pareció, deliciosamente justa.
El destino repitió la jugada para que Marlen pudiera perdonar y ser perdonada.
Y esto iba de camino a ser una bendición.

Con la polla entre sus manos, Ahrimán, las miró y dijo:

El espíritu es de Dios pero el cuerpo del hombre es del Demonio.

La puerta se abrió por completo....y el mito dió paso a la realidad.


















jueves, 14 de agosto de 2014

LA HABITACIÓN AZUL.

Eran las tres de la mañana, cuando de camino al hostal, pasando por las calles adoquinadas bajo el reflejo de alguna farola que otra farola perdida en la noche. Apareció ante ella.

Era atlética, no muy alta. Llevaba el pelo corto, de color castaño oscuro. Como se suele decir, "a lo garçon". 
Sus ojos eran de color miel, se deshacían con solo mirarlos. No tenían profundidad. 
Eran como una factura de óleo recién trazada con la linaza bailando sobre el gesto. Su boca se mantenía en una mueca ligeramente pronunciada, como si constantemente quisiera lanzar besos al aire. 
Su figura era proporcionada, realmente exuberante dentro de su talla. Tenía el pecho voluminoso pero compacto. Y unas cadera perfectamente redondeadas. Aparentaba unos 32 años.

Se acercó a la entrada de la bocacalle, justo saliendo de "La Tacita", en la que ya estaban cerrando e invitando a la gente a salir con vasos de plástico y continuar la jarana de camino a la playa.

A esas hora las calles de Puerto de Santa María huelen a sal y a chocolate.
La sal que lleva en los labios Martina tras besar olas todo el día, y el chocolate que se funde al calor de sus dedos, amasando una china de costo mientras se prepara un canuto. 
Mientras sujeta en sus labios un fino papel de arroz, sin bajar la mirada, observando a esa muchacha fina y elegante con modales de ciudad deambulando por la calle. Es de talle delgado, pecho menudo, hombros huesudos, y caderas poco definidas y rectas.De apariencia sutil en la noche, asemejándose a un susurro proveniente de las olas del puerto. 
Vestía una camisola blanca anudada a la cintura con un cordón trenzado de colores. Llevaba el pelo recogido en una coleta alta y despeinada con sumo cuidado. En la noche el color de su pelo se adivinaba castaño claro. Tostado, como su piel. Debía tener no más de 25 de años.

En ese momento Martina, con la ligereza que se desplazan las panteras; se decidió, y comenzó a caminar hacia a la muchacha. 

Qué hace un ola fuera del Mar?-le pregunta Martina sugerentemente.

La muchacha, sorprendida y sin parar de reír, entre la timidez y la sorpresa de la pregunta de Martina que en estos momentos coloca el costo desecho con la mezcla de tabaco y con mirada pícara le pasa la lengua sin dejar de mirarla. Responde:

Las olas salen fuera del Puerto?-responde evadiendo la mirada licuada de Martina, dirigiéndose hacia la playa de Santa Catalina.

Eres de aquí?-pregunta Martina. A sabiendas que no es así.

No me he escapado unos días. Soy de Bcn.-responde la muchacha.

Así que eres catalana?-responde Martina, dándole un repaso al porro de arriba a abajo al mismo tiempo que define con la pupila las formas de la muchacha.

No exactamente. Hace 15 años que vivo en Barcelona pero en realidad soy de Alemania.-responde la muchacha agachándose ligeramente para abrir la maleta y sacar un folio.

Verás. No encuentro el Hostal La Pineta. Llevo dos horas dando vueltas y ...creo que la dirección está equivocada. Sabes si está cerca? Eres de aquí?-pregunta la muchacha mientras le muestra el plano a Martina.

No, no soy de aquí Sirenita. Pero te puedo ayudar a buscarlo. Quieres que te acompañe?-pregunta Martina.

Si no es molestia?-responde la muchacha sonriendo.

Desde luego que no. Quieres una calada?- pregunta Martina acercándole el porro.

No, gracias. No fumo.-se agacha nuevamente para sacar una botella de la maleta.

Quieres agua?-pregunta la muchacha amablemente.

No, gracias. No bebo agua.-responde Martina con mirada lenta e irónica.

Sabes...?-dice Martina parándose en medio de la calle y soltando una bocanada de humo a contracorriente.
Tengo una habitación no muy lejos de aquí.
En la Casa-Palacio de los Varela.-en ese momento Martina da un paso hacia adelante y se para frente a la muchacha.
Si quieres. Podríamos pasar la noche juntas.-le dice mirándola de soslayo mientras aviva el porro soplando la ceniza.

 Pero?...intenta preguntar la muchacha. Sin saber bien lo que decir.

Pero.....?...Es uno de los muchos Palacios que hay aquí en Puerto de Santa María. Pero... 
Te aseguro que es el único que tiene "La habitación azul"-responde  Martina inquiriendo a la muchacha con la mirada.  Mostrando un taimado conocimiento del lugar y un aire de misterio propio de una seductora como ella.

La habitación azul?...-pregunta la muchacha con expresión de desconocimiento total.

Sí, la habitación azul.-responde Martina cogiéndole la maleta.
La habitación donde Picasso pintó la obra que lleva su nombre.-concluyó satisfecha mientras se disponía nuevamente a proseguir la marcha.

Pero no se ni como te llamas.-respondió la muchacha elevando la voz y siguiendo a Martina y a su maleta en poder de ésta.

Martina.-respondió la hija menor de los Condes de Varela. Mientras seguía caminando, dejando tras de sí el rastro de una nube azul aderezada de bohemia y vana altivez.

Yo....!-gritó la muchacha acelerando el paso.

En ese momento, Martina se paró, tiró lo que ya era la tacha del porro al suelo, y la pisó con fuerza mientras miraba a la muchacha fíjamente.

Yo, me llamo Marlen.-respondía tímidamente la danesa agachando la cabeza ligeramente, intentado mantener la mirada de Martina.

Lo sé- respondió Martina.
Te estaba esperando...... 


miércoles, 13 de agosto de 2014

CARLOTTA, LA DE LAS PIERNAS LARGAS.


Tienes la mejor piel de toda Gracia.-susurra Mauro.
No, de todo l´Eixample...
No...de Montjuïc.- termina diciéndole al oído a Carlotta mientras la apresa en un abrazo fornido. Dulcemente, desde atrás.

Están en la habitación nº 237 del BCN Diagonal.
Las vistas son amplías y diáfanas. La luz inunda la habitación como si se tratase de un cuadro de Sorolla.
Los cuerpos de ambos, se visten de la misma manera que los cuerpos tornasolados de los Chicos en la Playa, del conocido pintor valenciano del s.XIX.
La lozanía de la escena y el blancor de las sábanas recuerda los encalados sureños a la hora de la siesta.

No tienen puesto el aire acondicionado. En su lugar, la tenue brisa a la hora punta de comer en plena Diagonal de Barcelona, penetra por el ventanal. Cargado de bocinas y estruendos propios del nervio que atraviesa toda la ciudad.
El mismo nervio que atraviesa a Carlotta. El nervio que recorre su mente, su boca entreabierta con la respiración entrecortada. Pasando por su pecho, y aposentándose en la boca del estómago como una válvula que comprime el aire.
Suspira....

Carlotta...-dice Mauro jugando con los rizos de la cabellera azabache de Carlotta.
Quiero verte otra vez...-esta vez la besa en el lóbulo de la oreja, susurrándole.
Tu olor, tu tacto, me vuelve loco. No puedo esperar tanto a verte....-la presión del cuerpo de Mauro contra Carlotta, se hacer mayor. Coloca una pierna por encima de su cadera, aprisionándola.

Carlotta no reacciona. Esta ensimismada con la llamada de la Clínica de Imagen de las Dras. Grassi.

La Dra. Antonella Grassi, le indicó el día que fue a su revisión rutinaria, una core biopsia de mama. Cuando únicamente iba a revisarse de un fibroadenoma.
Algo le pareció extraño, y ese mismo día le realizó una mamografía. Pero nada era definitivo hasta tener el resultado de la biopsia.

Qué podía estar sucediendo? No podía pasar nada. Un fibroadenoma no se convierte en nada malo. Pensaba Carlotta, mientras Mauro ya la había casi girado, asiéndola contra si.

Carlotta!- espetó Mauro.
Qué demonios te pasa?
Estás totalmente ausente, querida.
Dije algo que te haya podido molestar?-le preguntó Mauro ladeando la cabeza y observándola vagamente.

En ese momento la mirada de ambos, estaba alineada al unísono. Frente a frente. Como quizás nunca habían estado.
Mauro y Carlotta no solían ser tan directos en sus encuentros íntimos.
Eran periféricos. Asépticos. Sensuales y esquivos...Dulcemente esquivos.
Eran amantes.

Carlotta, acarició la nariz de Mauro con la suya, y le susurró:

Todo está bien, querido.
Solo que estoy algo cansada...
Hoy ha sido un día muy denso en el despacho, y esta tarde tengo a un cliente que ha exportado una gran cuenta.

Pero Carlotta?...musitó Mauro acariándole los glúteos.
Aquí solo tienes una gran cuenta abierta...Y no soy un cliente exigente, solo quiero un traspaso de fondos...-la sonrisa de Mauro se volvió brillante como el borde de un estanque en primavera.

Tenía una sonrisa de lo más seductora. Enmarcada en unos labios carnosos y bien definidos. De un tono rojizo. Como los fresones recién lavados y listos para morder.
Era realmente voluptuoso. Todo él.
Desde sus labios hasta sus facciones. Perfectamente marcadas.

Era "italianizante" como hubiera dicho Candela.

Su cuerpo era fuerte, corpulento. Más apolíneo que robusto.
Su cabello era negro. Negro intenso, como él.
Sus suaves rizos recorrían su fuerte y varonil mandíbula.
Esa que volvió loca a Carlotta el mismo día que entro en el Despacho de abogados en el que trabaja para su padre.
El despacho de Abogados Bassari-Lex. Del que formará parte de la plana mayor, cuando se casen, su prometido, Alejandro. Dentro de dos meses.

Carlotta se zafó de él cariñosamente, y le regaló un tierna y larga mirada, mientras giraba sobre si misma y se sentaba sobre la cama. Desnuda, de espaldas, para comenzar a colocarse la ropa interior.

En serio. Te vas?...-le preguntó Mauro, con la cabeza apoyada sobre su mano, mientras se acariciaba la entrepierna ligeramente.

Sí, Mauro.-respondía Carlotta con un tono ligeramente indiferente.
Adoptando ya la postura mental de cambio de escena. Desapareciendo de la fantasía mantenida minutos antes con su amante.

He quedado para tomar café con Alex, antes de entrar al buffet.-prosiguió Carlotta incorporándose ya, semi-vestida de cintura para arriba.

Siempre se vestía así. Dejando al descubierto, únicamente, sus preciosas e interminables piernas.
Sabía que trastornaba a Mauro de esa manera.

Mauro la miró embelesado, y acariciando el recorrido de la cama con toda la longitud de su cuerpo, como harían los Chicos en la Playa de Sorolla. Llegó hasta Carlotta para reptar por su piernas y depositar un beso profundo y húmedo en su entrepierna.

De acuerdo, Carlotta....-dijo mientras inspiraba del sexo de la hija del Sr. Bassari. Mientras iba reclinándose hacia atrás,  sonriendo erguido, de rodillas sobre la cama. Y expirando lentamente....

...La de las piernas largas.





martes, 12 de agosto de 2014

MARLEN.



Buenos días.
Es Usted. la Sra. de Lorenzo?

Soy Marlen.
La llamo de la Clínica de las Dras. Grassi, para confirmarle la hora de la visita con la Dra. Antonella Grassi.

Sí, soy Carlotta de Lorenzo. Tenía hora el 12 de Diciembre a las 17.15.

Así es Sra. de Lorenzo. Pero la Dra. me ha pedido que venga usted mañana a primera hora. Parece ser que ya le han llegado los resultados..
Podría pasar a las 8.30 a.m?

Carlotta, respira, traga saliva.
Se hace una pausa.
Pasa algo? Algo ha salido mal?

Sra. de Lorenzo no puedo ofrecerle información por teléfono. Tendrá que venir usted misma mañana a la hora indica y hablar con la Dra. de Grassi.

De acuerdo- Carlotta, empalidece. Coge aire torpemente, a trompicones, y responde:
Allí estaré a la hora indicada.
Muchas gracias.
Buenas tardes.

Buenas tardes Sra. de Lorenzo.-responde Marlen.

Claudia.
Puedes atender la línea teléfonica.-pregunta Marlen.

Marlen, estás bien?

Si, creo que sí.-responde Marlen.

Ve, tranquila. Yo me encargo de la recepción Marlen.-responde Claudia.

Marlen, se dirige al baño cruzando toda la consulta con un frasco, discretamente escondido en el mangote de su camisa.

Al llegar al baño se mira al espejo.
Ve como sus ojeras son aun más pronunciadas. Más oscuras. Su piel tiene un color cetrino, brillante.
Abre el bote y se toma dos comprimidos de Lexatin.

Se vuelve a mirar, y esta vez se refresca la cara y la parte trasera del cuello, mientras se mira en el espejo.
Parece que ya va retomando el color de cara.

Con las manos apoyadas en la pica. Respira. Respira otra vez. Esta vez más profundamente.
Y repite:

Todo está bien.
Todo irá bien.

De repente, algo comienza a vibrar. Es su móvil personal.
Lo lleva silenciado en el bolsillo de su bata.

Descuelga.

Sí, dígame?

Marlen. Soy papa...

Marlen se dirige al baño y se deja caer lentamente sobre la tapa del water.

Marlen? Sigues ahí?-le pregunta su padre.

Marlen, cariño...?

Sí- responde Marlene en un hálito de aire.

Marlen. Quiero que estés tranquila. De acuerdo?

Se escuchan gimoteos de Marlen.

Papa, papa...- responde Marlen, entonando la poca fuerza que le sale de los labios. El aire se vuelve más denso.

Mamá....-su padre toma aire.

No se escucha a Marlen al otro lado del hilo.

No mi vida. Está tranquila. Todo está bien Marlen......- en una impronta de fuerza y templaza prosigue con determinación.

Mamá ha descansado mi vida.-su padre suspira tras una pausa.

No....Noo!!.- Marlen empieza a llorar desconsoladamente.
Papá, dime que no!- esta vez cae de rodillas en el suelo del lavabo.

Marlen, por favor hija. Tranquilízate. Era lo mejor que podía haber pasado.
No ha sufrido, mi niña.-responde el padre de Marlen, ahora con voz trémula y acongojada.

Marlen rota de dolor suelta el teléfono. Y se hace un ovillo sobre si misma. Con la cara empapada de lágrimas y el pelo pegado sobre el rostro.
En un ataque de rabia, comienza a dar patadas desde el suelo contra la puerta.
El dolor la invade inevitablemente.

Su madre ha muerto. Después de luchar contra un cáncer de ovarios desde hace 5 años, y el día 12 de Diciembre tiene una biopsia programada para analizar un bulto en su pecho.
Su padre no lo sabe.






TENGO QUE SALIR DE AQUÍ

Se me caen los ojos. Son las 3.45 a.m, y estoy tristemente protegida en el sofa. Sin animo para levantarme y apagar la puta televisión.
Necesito sacar fuerzas de flaqueza para dar el único paso, el gran paso. El que me llevará a mi solitaria cama...
Ufff...Me cuesta, se me hace un nudo en la boca del estómago. Llanto inminente?
Por qué tengo que sentirme así?
No estoy sola!...No estoy sola...mi cabeza se hunde entre mis rodillas. Es demasiado por hoy.
Demasiado machaque. Demasiada dosis de victimismo.
Me voy a levantar!

Bajaré el volumen de la tele. E iré desfilando hacia el baño.
Poco a poco iré apagando el brote sicótico ante meridiam. El mismo brote sicótico de todas las noches...
Encontrarme con la idea de que todo es una puta mierda. Sin sentido.

Pero primero escucharé a esas mujeres que echan el tarot con la voz en off.
Me gusta ver como hablan a la nada.
Fíjate en sus miradas. Están ausentes, ávidas de consuelo. De noches eternas como las mías.
Mienten de corazón. Son consejeras del vacío.
Son las mejores comerciales que he visto jamás. Yo he sido comercial. Me interesa la comunicación no verbal.
Me interesa el mundo oculto, el mundo sensible tras los gestos. Tras las palabras no pronunciadas, omitidas a sabiendas de lo que suponen. Lenguaje real. Abismo de la intercomunicación.
Ensimismamiento con el orate de la consciencia.
Tras la laxitud del sueño, el que se va apoderando de mi por momento. Las sacerdotisas del ante merdiam.
Esas encantadoras de serpientes sin veneno. Sin el suficiente veneno como para sentirse vivas.
Encuentran la solución a los problemas ajenos.
Qué hijas de puta más auténticas. Qué par de cojones tienen.
Se tiran al ruedo sin tiritas.
Pero detectan la miseria humana como nadie. Y saben manejar el arte del consuelo. De la conmiseracíón.

Me doy cuenta cuando mienten. Las entiendo, me comunico con sus silencios. Con mis silencios.
Por qué me miento?
Por qué la misma liturgia cada noche?
Para qué llegar hasta aquí?
Es necesario?...

Ahora si. Levanto el chiringuito, y me voy.
No puedo irme sin poner bien el sofa, y los cojines.
 Se me hará tarde otra vez. Más tarde aún si cabe.
Pero no puedo dejar esto hecho una mierda, o mañana me sentiré peor.
Por qué? Por qué?....Quiero ser normal. No preocuparme por los jodidos cojines colocados metódicamente.
Por qué? Qué me obliga a escenificar cada rincón de mi existencia?
Mantener un orden estúpido en el que impere la obsesión y la compulsión por decreto de la locura que supone mantenerse cuerdo cuando la vida no te importa en absoluto?

Mi madre siempre me decía:

Tu casa es tu reflejo. Si reina el orden, siempre encontrarás paz.
Pero mi casa es un puto piso piloto, y no reina la paz. Reina el Maniqueismo.
Zurván y Ahrimán, la luz y las tinieblas. La bipolaridad del alma encerrada en el cuerpo.

Necesito salir de aquí.

Irme de este piso. De esta ciudad.
Ya no puedo más.

Al final me descubrirán y me acabarán echando. Y no tengo ni para salir con una mano delante y otra detrás.


Ayúdame Dios mio. 

Ayúdame a descansar.
Mamá, mamá....dónde estás?
Ven. No puedo más. Ayúdame.
Me estoy volviendo loca...

No puedo parar de llorar. Este es el momento en el que más me odio. Me lastimo, me hundo para no volver...Puedo llorar toda la noche, colgada de un hilo de locura.

Puedo arrancarme el alma a mechones con tal de sentir más dolor.

El llanto me ahoga y me alimenta. El dolor me consuela.

Me adormece. Me acuna....

Mañana no querré abrir los ojos...Mañana sentiré que me paralizo otra vez.

No conseguiré salir de la cama en horas....
La mirada fija en el techo. 
Dónde está la salida?
Mamá...abrázame. 
Me entrego al vacío....me rindo al sueño y al delirio.
Mañana hará tres meses que no pago el piso...y tendré que volver al ruedo de la improvisación arduamente premeditada y a encontrar rápidamente la salida a una conversación plagada de excusas y embistes. Todo para seguir rezagada del mundo. Como un habitante de tercera categoría.

Joder, no puedo dormir...tengo ansiedad.

Está bien. Me haré una paja.
Ahora tendré que tirar de fantasias sexuales pasadas de rosca para ponerme cachonda cuando estoy hecha una puta mierda.
Menudo valium mal gestionado. Placer y dolor.
Bueno, quizás mantenga una relación onanista con tintes masocas.
Quizás esta paja mía, me coloque y me derrote de una vez por todas.

Lo veo...Sí, veo como todos están a mi alrededor. Regalándome el preludio de lo que será un orgasmo increíble y ahogado.

Me la pelan todos, solo quiero correrme. Es un sprint hacia el decadente sueño. Un sprint en el que cada vez soy más poderosa.
Siento. Me crezco. Derroto a la preocupación. A la pena. 
Mi cuerpo se retuerce. No piensa. No respiro. 
Me concentro en lo único que me impide volverme loca.

Sí, me corro. 

Me corro....me corro...
(........................................)
La gratitud me invade. La recompensa a mi esfuerzo se dibuja como un chute de oxitocina bien administrada.
El caballo de la madrugada se metió por mis venas para velar mis odas oníricas.

Gracias Dios mio por el regalo más potente que me diste.

Desconectar del mundo de mi mano.
Amén.


lunes, 11 de agosto de 2014

LA ESCALERA DE CARACOL.

El diafragma, la contención emocional.

El tubo de escape del llanto. Del miedo. Del dolor. Del último aliento. Se quedaba en mi, atento a no expirar, viendo lo inimaginable. La fantasía macabra de verte marchar...

La escalera de caracol proyectaba el desfiladero de la locura, de la inhumana posibilidad de respirar con la esperpéntica imagen de tu figura girando, una y otra vez, alrededor de los recovecos de mi memoria. Atónita. Impávida. Inerte.
Anclada al presente, a mi situación...a mi única posibilidad.
Vivir.